Inspiración

23.11.2019

Sorbito de café y las ideas van fluyendo... ágiles, indisciplinadas, sin forma, y a veces huidizas. El folio en blanco invita a ser escrito una vez más, y una nueva vida espera a ser esclarecida en su interior.

El sonido de la naturaleza ahí fuera, la lluvia sobre la ventana, el sol entre las nubes... Siempre sentí que escribiría algo sincero.

¿Sobre las verdades evasivas y los universos que giran a su alrededor? ¿Sobre el sinsentido de la vida y la ilusión de un yo individual?

Sigo esperando, ya irá viniendo. Atardece y aún no aparece. Ludovico Einaudi viene a aportar algo de armonía a la vorágine que se ha instaurado en mi interior. La impaciencia se intuye entre los márgenes. Ideas sueltas y algún dibujo. Ausencias y garabatos.

Entonces llega, sin avisar y sin grandes alardes. Se instala como una suave brisa que acaricia el alma y airea sutilmente las ideas. Inspiro fuerte y cierro los ojos. Sólo un segundo.

Sorbito de café, el bolígrafo espera...

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