Arte y ciencia

31.05.2021

¿Es la psicoterapia un arte o una ciencia? ¿Son ambas incompatibles?

La atención psicológica es una actividad singular. En ella, nos sumergimos en las vivencias de nuestros pacientes, guiándoles en la exploración y la búsqueda de sentido de sus experiencias, y ayudándoles a entender y a aliviar su sintomatología.

Este acercamiento es inevitablemente subjetivo, y evoluciona ajustándose a la variedad de situaciones a las que nos enfrentamos en sesión. No obstante, la inclusión de la psicoterapia en el ámbito sanitario exige que ésta sea abordada desde la evidencia empírica actual, y que se base en una serie de elementos que hayan sido suficientemente validados en las investigaciones.

En este sentido, el enfoque biomédico de salud y enfermedad -y la aspiración de la psicología a ser vista como una ciencia semejante a la medicina- han supuesto una simplificación en la forma en la que se entiende la psicoterapia, en la que no hay espacio para la realidad de lo que sucede en ella.

Los ensayos clínicos aleatorizados son la base sobre la que se construye la evidencia en el ámbito sanitario. En ellos, se agrupa a los pacientes según su sintomatología y se les aplica una intervención similar, comparando sus efectos con un grupo control.

Se estandariza el sufrimiento y las formas de abordarlo, en un intento de aislar las variables extrañas y aumentar así la validez interna de los estudios. Esto es algo especialmente adecuado si se valora la eficacia de una sustancia farmacológica, ya que en ella actúa siempre el mismo principio activo.

Sin embargo, la atención psicológica se basa en el encuentro natural y sincero entre dos seres humanos, y esto es algo imposible de sistematizar...

Las guías de intervención solo responden a la necesidad de que los estudios sean replicables, y suelen acabar alterando la espontaneidad de las sesiones. Igualmente, su aplicación implica limitarnos al alivio de la sintomatología (al ser lo único en lo que se asemejan los pacientes), silenciando sus vivencias subjetivas y su visión sobre las vías de alcanzar el bienestar, y alejándonos así de sus verdaderas necesidades.

Saber improvisar y adaptarnos a lo que sucede en sesión es esencial en el establecimiento de un vínculo saludable... y esto no viene explicado en ninguna guía de intervención.

Siguiendo esta línea, algunos autores hemos señalado la importancia de la intuición y la creatividad en el ámbito de la psicoterapia, al entenderla como un espacio emocional en el que se generan nuevos significados. Estas últimas nos ayudan a asociar ideas y guiar a los pacientes en la gestión saludable de sus vivencias, solucionando de forma efectiva las situaciones a las que se enfrentan.

En este escenario, la auténtica integración en psicoterapia supone acercar la investigación a su verdadera esencia (valorando la situación y la evolución individual de los pacientes), y evitar así la generalización de las guías basadas en la evidencia.

Volviendo al inicio, arte y ciencia (in)fluyen en nuestra labor como psicoterapeutas...

...y somos nosotros los encargados de garantizar los beneficios de esa simbiosis.

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