Volver a escucharnos

30.12.2021

En la vorágine en la que estamos acostumbrados a (sobre)vivir, no solemos encontrar el silencio suficiente para abrirnos a lo que sentimos.

Las emociones que evitamos se esconden bajo la superficie, y normalmente, acaban volviendo en forma de sintomatología. Esta última actúa como una vía de escape, ayudándonos a instaurar una especie de equilibrio.

¿Sirve de algo, entonces, que hablemos de salud y enfermedad?

Las alteraciones y el sufrimiento emocional son básicamente un intento de alcanzar el bienestar. Su función es sacar la angustia al exterior, y de esa forma, aligerar la incomodidad...

Siguiendo esta línea, el síntoma adquiere un sentido. Su aparición es una señal de que algo no va bien, y de que necesitamos atender (y entender) lo que sucede en nuestro interior.

El análisis es una escucha sincera de esa voz.

En él se establece un espacio de seguridad en el que acoger y sostener la sintomatología, suavizando su intensidad y explorando su significado.

Las sesiones suponen así un acercamiento a lo esencial, en el que elaboramos la visión subjetiva que acompaña a nuestras vivencias, y nos responsabilizamos de la situación actual en la que nos encontramos.

Esa búsqueda es imposible de estandarizar. Su evolución se ajusta siempre al individuo, ya que no existe una única forma de vivir la experiencia interna.

Sintetizando, en una sociedad acelerada en la que buscamos soluciones inmediatas al sufrimiento, la psicoterapia es una invitación a volver a escucharnos.

En ella, nos abrimos a lo que sentimos con una actitud saludable, intentando actuar en base a nuestras necesidades, y enfrentándonos a las sombras que no estábamos sabiendo integrar.

El alivio de la sintomatología, simplemente, es un efecto secundario de lo anterior...

Volver a escucharnos